martes, 13 de noviembre de 2012
lunes, 12 de noviembre de 2012
Manejo y Uso del Taparo en el Trabajo Artesanal
En la Isla de Margarita en el Estado Nueva
Esparta, el acucioso investigador José Marcano Rosas, publicó a través de la
Imprenta del Estado, bajo el título de “Testimonios Margariteños” (1971) un
libro de su autoría, que recoge entre otras valiosas informaciones las
siguientes: el taparo es una plata muy generalizada en la isla de Margarita, al
igual que en otras regiones de Venezuela.
Hasta
ahora nos habíamos ocupado de investigar al fruto del Taparo, en sus
extraordinarias cualidades para el trabajo artesanal y en su alta vocación de
servicio en la medicina tradicional, en donde juega un papel protagónico
altamente reconocido en la cultura popular de los pueblos de América hispana y
en los pueblos del área del caribe; para nuestro beneplácito hemos encontrado
una tesis de grado de una joven estudiante de Ingeniería química en la
Universidad de Carabobo, quien ha investigado las intimidades de la semilla del
taparo, descubriendo que dichas semillas tienen los requisitos indispensables
para ser considerados productos de aceite comestible de una calidad equivalente
al aceite de maní y girasol. Estos méritos podrían ser considerados, para
proponer las semillas de taparo, como alternativa alimenticia, que a futuro
pudiera resaltar como una fuente de materia prima en el área de aceites y
proteínas, lo que constituye un paso muy importante en el aprovechamiento
integral del taparo (Crescentia Cujete).
El
análisis proximal de la semilla, permitió corroborar entre otras cualidades el
alto contenido de grasa que ubican la semilla de Tapara como una semilla comparable
con las semillas de soja y girasol, con la diferencia que ésta no posee tanta
fibra, lo que favorece el proceso de extracción de aceites. En cuanto al
aceite, una de las conclusiones más importantes, es la riqueza de este en
ácidos grasos insaturados, siendo el oleico (uno de los más importantes en
nutrición) el más predominante. La Ing. Cristina Lara, recomienda realizar
estudios sobre la refinación del aceite, enfocados hacia la posible utilización
de este, tanto en la nutrición humana como animal, así como la evaluación
práctica de la torta residual.
En el
estudio realizado por Lara (1999) se puede demostrar que los frutos pequeños
tiene un mayor porcentaje de semillas (3%) en comparación con los de mayor
tamaño (0.7%) esto es atribuible sobre la base de que las grasas en los
diferentes órganos de las plantas y en especial los frutos, se fabrican
“insitu” (no hay transporte desde si hasta otros órganos), los nutrientes de
los frutos con menor tamaño están en un espacio con poca movilidad durante las
etapas de desarrollo y maduración, por lo que es posible que la tendencia sea
la de concentrarse mas en la formación de semillas y por consiguiente favorece
la formación de grasas. La Ing. Lara presenta las siguientes conclusiones:
1.
La
semilla de la tapara posee un alto contenido de grasa, por lo que se considera
que esta pueda ubicarse como una oleaginosa, a la altura de otras tradicionales
como la soja, ajonjolí y girasol.
2.
El
aceite crudo extraído de la semilla de Tapara presenta un olor bastante
agradable y propiedades físico químicas aceptables como el índice de peróxido
de yodo, de acidez oleica de saponificación, por lo que el proceso de
extracción y las condiciones de operación implementadas en el desarrollo
experimental, se considera acertado.
3.
En
el aceite de Tapara, los ácidos grasos saturados están en menor proporción que
los insaturados, lo que resulta positivo en el planteamiento de éste aceite
como alternativa alimentaria.
4.
De
acuerdo a los resultados obtenidos, la semilla de tapara presenta buenos propósitos
para ser explotada y comercializada como fuente de grasa.
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